sábado, 18 de mayo de 2013

Higiene/ cosméticos VIII: Maquillaje y tinte

Muchas veces me han preguntado acerca de este tema, y la verdad es que no me suelo maquillar, pero os contaré lo poco que sé al respecto e insisto antes que lo más natural, es nasti de plasti.

Un maquillaje/tinte convencional contiene químicos nocivos o sospechosos de serlo con nosotrs y el medio ambiente, suele venderse en envases procedentes de fuentes no renovables, con ingredientes de lejanos países donde hay guerras (derivados del petróleo) o deforestación de bosques primarios con sus consecuencias (aceite de palma, orangután), se ha podido experimentar con animales (espero que la nueva ley se cumpla), y en resumen: no se ha tenido en cuenta ni de lejos, la Naturaleza en todo su proceso productivo.

La alternativa orgánica se podría definir por oposición a lo anterior y no es siempre más caro (si es que lo comparamos con cosméticos de una mínima calidad, no del “todo 1 euro”) Aunque tiene algún inconveniente como los conservantes naturales para contados productos, que tienen una menor vida útil.

Al final daré mi opinión breve sobre lo que podemos encontrar en tiendas, pero antes quiero enumerar las opciones más caseras o conocidas desde antiguo:

Fondo de maquillaje
Los polvos minerales son una buena elección (nada que ver con aceites minerales), al ser polvos sueltos no necesita todo ese arsenal de conservantes y queda muy natural, deja respirar la piel, etc. Hay tiendas online en las que conseguir diferentes tonalidades de pigmentos vegetales y minerales, junto con las recetas y proporciones ideales.

Puedes añadirlo a la hidratante si prefieres versión fluida.

Pintalabios
Lo mismo, se pueden hacer mezclando aceites vegetales, mantecas (coco, cacao, karité…) y ceras con los pigmentos citados del color preferido y aceites esenciales, vitamina E, o extracto de semillas de pomelo a modo de conservante.

Hice un bálsamo a base de aceite de oliva macerado con caléndulas y cáñamo-cera de abejas-aceite esencial de lavanda y es ¡mágico! Además de dar un brillo muy natural, incoloro.

Otra opción ancestral es el akerfassi a base de pétalos de amapolas y cáscara de granadas. Tú decides la intensidad, que puede ir desde el rosado al rojo intenso (os recomiendo dar una pasada de bálsamo después)

Sombra de ojos y colorete
Vuelta a lo anterior, sirven los polvos minerales (hechos en casa o comercio) o el akerfassi si te gusta y controlas el tono

Lápiz delineador
Tenemos el kohl (foto) que es complicado de dominar, pero no imposible (hasta hay tutoriales por Internet) Tiene múltiples propiedades y deja una mirada muy intensa, pero ¡ojo! No vale cualquiera, al parecer algunos se rumorea que contienen plomo, y ante la duda…Dicen que lo mejor es prepararlo en casa, hay muchas recetas ayurvédicas con ghee y no parece complicado. Yo es que tengo uno que me regalaron y al no ser en barrita sino en polvo… ¡la lío cada vez que lo uso!

En cuanto a la abéñula, me regalaron varios tubos y entre sus ingredientes hay derivados de la petroquímica, pero deja los ojos descansados y sirve como desmaquillante. Yo no lo consideraría “ecológico”

Máscara de pestañas
No he encontrado ninguna (con certificado incluido) que no te deje pegotes. Está claro que un rímmel que alargue, engorde, curve y ahueque las pestañas debe contener muuuuuchas sustancias que quizá prefieras evitar. Opino que aun no se ha conseguido imitar con ingredientes naturales.

Si nada te convence siempre puedes hacerte con un rizador de pestañas. Sí, parece un cacharro de tortura pero si es de buena calidad (imprescindible) te agrandará la mirada sin romper el pelo. Se puede combinar con un aceitado nocturno de pestañas con oliva y ricino.

Tintes capilares
No os dejéis engañar por la publicidad “natural, vegetal, etc”, hay que revisar siempre los ingredientes porque en demasiados casos cuentan con sustancias que podrían resultar cancerígenas, irritantes y absorberse hasta llegar al flujo sanguíneo (Cocamide Dea, p-Phenylenediamine, p-phenylenediamine sulfate, m-amino-2-hydroxytoluene,  4-Chlororesorcinol…)

Además de tintes reconocidos, podéis recurrir a la henna. Se trata de alheña en polvo (si alguien me dice dónde conseguir la planta le estaré eternamente agradecida) y da un tono marrón-cobrizo. Tengo entendido de cualquier otro color puede contener cosillas que no deseemos. Es tu elección, siempre se puede oscurecer con otras plantas como cáscara de nueces, variar con castañas, aclarar con baños de camomila…(hay mucha información en Internet sobre sustancias colorantes naturales)

Para las canas, hay que cogerle el truco, se dice que un primer tratamiento las dejará naranja fluorescente, y en una segunda aplicación queda perfecto.

Os recomiendo que apliquéis la mezcla con aceites y sigáis hidratando el cabello tiempo después, usé henna con 19-20 años y me gustó cómo quedaba, pero reseca.

Marcas disponibles en comercios (todas disponibles online)
No voy a citar ninguna en concreto pero quien sepa del tema sabrá por dónde van los tiros.

Antes en Málaga había una tiendita con productos franceses aptos para ls más tiquis miquis: envases de cartón, mangos de brocha de madera no tratada FSC y pelos de a saber qué, etc. Pero aparte de cerrar, eran de importación.

Hay otra marca, pero sólo la encuentro disponible en una gran superficie cuya política interna no me gusta un pelo, pero es de buena calidad.

Y quisiera advertir que hay un par de marcas que llevan muuuchos años mintiéndonos con la etiqueta de “natural”, en concreto, una francesa bien barata y otra que ha sido comprada por un gigante de la cosmética hace relativamente poco tiempo. En ambas han intentado enmendarse y ¡de qué forma! Ya comienzan a incluir “ingredientes procedentes de la agricultura ecológica y comercio justo” y descubres que tan sólo un pequeño porcentaje cumple este requisito. Esto es PUBLICIDAD ENGAÑOSA. Y encima el personal te dice cosas tan exóticas del tipo “la textura te va a encantar, tiene jugo de fruta de blabla de la selva de blabla, y nuez de blabla del quinto carajo, etc”  es decir, un solo producto que ha generado una huella de carbono enorme.

Podría seguir despotricando de estas casas, pero me conformo con saber que hay opciones, y claro, cuando no la hay, mejor estas que otras ¡siempre prevalece la lista de lo malo a lo peor!

viernes, 22 de febrero de 2013

Soy una conservadora lactofermentada

Claro, no hablo de latas de aluminio que tanto daño hacen al fabricarse y consumirse, y como hay recetas a porrillo por la Red quiero centrarme en la campaña proconservera.

Por supuesto, la alimentación viva o recién cosechada es lo mejor,  pero es tremendamente útil echar mano de esos tarrillos milagrosos durante todo el año.

Sin ningún medio de refrigeración ha pasado lo lógico: Me entrego en cuerpo y alma a los encurtidos, deshidratados, mermeladas, chutneys… Tengo la despensa hasta los topes y ¡Me encantan! Porque:

•    Ahorras dinero

•    Favorece la autosuficiencia. Si tienes excedentes del huerto, te regalan mucho de algo, ves una oferta o lo que sea, ahí va la ocasión de oro para cubrir algunas de las necesidades del año.

•    Tiene poco impacto ambiental, más si reutilizas tarros (la gente te los guarda si corres la voz) No ha recorrido una locura de kilómetros en todo su proceso productivo. No requiere electricidad para su conservación (que puede ser superior a un año) y se emplea poca energía para su elaboración.

•    Además de preparados como salsas y potajes, también se conservan alimentos crudos adobados o no (aunque que si son muy fibrosos deberán calentarse más tiempo al baño maría).

•    Se preserva el sabor del alimento o se modifica poco. No hay color entre hacer una salsa de tomate de invernadero en enero o abrir tu conserva del verano.

•    Tendrás el control de lo que comes DE VERDAD. Pese a que el etiquetado actual aparenta ser “muy informativo”, opino que pese a tener la obligación de no engañar (como antes, con prefijos como “eco”, “bio”, etc.) son etiquetas que inducen a la confusión. No aclaran casi nunca de dónde proviene el alimento ¿qué me importa si se envasó cerca?¡dime que el espárrago es peruano o chino! También se ven ingredientes o “extraños palabros” que no son más que sinónimos de sustancias bastante impopulares. Otras veces lo camuflan con letra minúscula y color poco llamativo, como los "genéticamente modificados".

•    Es muyyy práctico. Puedes sacar tu pisto, cocinar algo de arroz y huevos ¡ya está! ¿visitas? Pues ahi va una de canapés de paté de aceitunas, babaganoush, pesto con tomates deshidratados…Y flipan.

•    Cuando las ves ahí, apiladitas, te llena de orgullo y satisfacción saber que las has hecho tú.

•    Se transmiten saberes tradicionales. Echas ratos estupendos con las personas mayores aprendiendo nuevas técnicas y recetas.

•    Los lactofermentados (pickles y chucruts) hacen que las verduras sean fácilmente digeridas, y se dice, se rumorea, que son tan saludables que te dejan la flora intestinal de fiesta primaveral. Inconveniente: los botes apestarán algunos días a cuesco.


¡Recuerda! hay que poner mucho cuidado con crear bien el vacío, que no proliferen los microorganismos (el botulismo es peligroso), no comáis las conservas que tienen abultada la tapa, que no hacen “clic” al abrirlas, que huelen raro o ácidas…

¿Has probado alguna vez una mermelada casera? ¿Y no quisiste inyectártela en vena, que la lengua te llegara al final del tarro?


P.D. De momento no controlo de Aspergillus oryzae, no me fío de criarlo. Pero estoy tramitando la adopción de un kéfir de agua (kombucha).

lunes, 24 de diciembre de 2012

Variedades locales, semillas de la verdadera revolución verde

Conocemos la importancia de consumir local, de temporada, ecológico y con precio justo.

Pero en los tiempos que corren también se está volviendo una cuestión de vida o muerte el preservar las razas antiguas animales y vegetales.

Ahora no veo contradictorio que la fundación Bill & Melinda Gates financie la propagación de OGM en África, al tiempo que en Noruega "salva"-guardan las semillas originarias de esos pueblos a los que convencen de que no son lo suficientemente productivas ¡Negocio redondo con lavado de cara!

Y parece una siniestra campaña viral, porque hasta la ONU reconoce el poder de la agroecología para salvar la tierra y a las personas que la habitan en extrema pobreza… en lugar de acabar en los extrarradios de cualquier megalópolis, como puede suceder cuando se cultivan millones de hectáreas de transgénicos con maquinaria pesada.

Igualmente las semillas híbridas que predominan hoy son hambre para mañana, porque han reducido más de un 80% la diversidad agrícola que existía hace un siglo y limitan la soberanía alimentaria de quienes entran en el círculo vicioso de comprar simiente cada año. O en ganadería tener que depender de costosas instalaciones y medicinas para razas no adaptadas a su entorno.

En el caso del cereal, me contaba un agricultor el mes pasado que hasta para limpiar su grano debía rellenar una serie de formularios que siguieran toda la traza de su producción, con el fin de impedir que el señor vendiese lo que le pudiera sobrar. Las grandes casas semilleras consideran que es lo justo, una forma de que su inversión en investigaciones para “mejora” sea rentable.

Pero es una triste ironía, cuando sus variedades se presentan vulnerables a ciertas plagas que se refuerzan con los químicos con las que son tratadas (algo así como con los antibióticos) entonces recurren a las variedades tradicionales o silvestres, para arrebatarles su riqueza genética, jugar con ella y patentar el patrimonio natural.

Es terrorífico que la tendencia sea apropiarse del trabajo de cientos de años de la mano del hombre y la Naturaleza. Van más lejos aun con sus pretensiones de crear multipatentes, de modo que las diferentes características de una variedad se deban supuestamente al trabajo de un puñado de laboratorios dispuestos a lucrarse.

Una de mis heroínas, Vandana Shiva escribe: Cobran vida como signo de resistencia y creatividad entre las familias más pobres. En su pequeñez estiba su poder. La libertad de las semillas va mucho más allá de la libertad del agricultor con respecto a las grandes compañías. Supone la libertad de unas culturas diversas frente al control centralizado. En las semillas, las cuestiones ecológicas se combinan con las de justicia social. Las semillas que hoy se ven abocadas a la extinción llevan consigo la simiente de otras formas de concebir la naturaleza y de satisfacer nuestras necesidades. Guardar semillas es nuestro deber y compartirlas nuestra cultura (Shiva, 2006: 56)

Y así lo creo, el minifundio y las variedades tradicionales son nuestra salvaguarda frente a la globalización del sistema agroalimentario corporativo. Cultivar o criar una raza pura tiene importantes implicaciones: Elimina la dependencia para la obtención de semillas, acumulan una vitalidad proveniente de una prolongada interacción con su medio. No se suelen adaptar al sistema industrial, por ejemplo, para ser transportadas a largas distancias= favorecen el consumo local. Al ser muchas de ciclos largos se fomenta un cultivo acorde a los ritmos naturales, etc.

Están interponiendo muchos obstáculos, aparte de los evidentes, hay que destacar que muchas semillas no son reconocidas por la lista de la UE para poder recibir ciertas ayudas (¿adivináis quiénes contribuyeron a crear esa lista?). También ha quedado prohibida la venta de semillas entre hortelan*s tal como se había hecho hasta hace poco.

Tenemos opciones:

Elije variedades locales para consumo, cultivo y cría.

Crea tu propia reserva. Aunque algunas semillas requieren unas condiciones especiales de conservación, para hortícolas puede bastar con un frasco de cristal con un trocito de tiza, y guardado en un lugar sombrío a temperatura constante.

Decrece para que tu forma de vida no destruya más la biodiversidad de la que depende el cultivo tradicional. Un ejemplo: los olivares convencionales parecen crecer en asfalto, pero en los manejos respetuosos han descubierto que una adventicia es capaz de ahuyentar a la mosca blanca.

Participa en intercambios de semillas o ayuda a quienes lo promueven, como la Red Andaluza de Semillas.

Rebélate, compra/vende semillas tradicionales, boicotea los OGM, difunde…

Etc.

Finalizo con un fragmento que escribí hace tiempo y deseándoos FELICES FIESTAAAAAAAS:

“Allí se confirmaron mis sospechas, nos traemos entre manos unas semillas que hacen las veces de llaves del tiempo. Los trigos que se mueven como olas crecen sin prisa, y quien se atreva a sembrarlos deberá vivir a otro ritmo, viajar al pasado.

Las harinas sólo consienten ser trabajadas a mano y te recompensan con un pan de elementos y sentidos, que viene de la tierra, se amasa con agua, se hincha de aire y se dora con fuego.

Hay que saber bailar a compás de pasodoble, sosegado, y conseguiremos el pan que perdura a lo largo de los días y te llena a lo largo de las horas.

Cuando nos vamos pienso en “familia” y que la vida en el campo no parece nada fácil, pero hay mucho por hacer, y hay que osar.

Y después…bueno, eso será otra historia que no ha hecho más que comenzar

martes, 20 de noviembre de 2012

Decrecimiento: La revolución serena III

¡Hola caracolas!

Aquí un informe del proceso decrecentista: Evoluciono favorablemente hasta la casi indigencia feliz. Prosigue lo que enuncié en el pasado con nuevos “retroavances”.

Agua: Dependiendo del día gasto entre 4 y 8 litros a cubo para ducha. Me lavo la pelambrera 1 vez por semana (empiezo a probar con arcilla) se reutiliza el agua para el váter.“Otras deposiciones” en el baño seco.
El agua se bombea a motor, hay molinos caseros por probar.
El riego tiene fugas, las lluvias (aparte de causar un cataclismo superado) quizá hagan volver el arroyo con el que funcionaba el huerto al principio ¡A cruzar dedos!. Los arbolitos del carril , aún pequeños, necesitarán agua y como no llegan las gomas, probaremos goteo solar.

Alimentación: El no tener nevera hace que ya no prepare grandes ollas para congelar (más sensato que comprar precocinados, perooo un congelador es energía). No es posible comprar productos perecederos, salvo excepciones, se come lo que da el huerto, huevos, y platos preparados que trae la familia para el fin de semana.
Probado a pequeña escala el “pot-in-pot” que véis en la foto ¡¡Funciona!! A la espera de conseguir una nevera macetera grande para prolongar la vida de verduras.

Pan: Nos regalan sacos en un obrador para los animales, están perfectos al principio y si no nos traen las visitas, aprovechamos ese hasta el verdeo pétreo (si humedeces muy ligeramente el pan y lo tuestas queda bastante aceptable). También queda el recurso del casero y chapatis.

Ropa: Sigo sin comprar para mí, reparo y transformo. Al fin y al cabo hay que ponerse trapos viejos para no sufrir colapsos con la gallinaza y otros pastelitos gourmet con los que tiendo a repellarme.

Transporte: Tuve que sacarme el carnet, pero entre el pánico a conducir, la ecología, y economía no conduzco mi flamante-Renault Express del 93-en-la-que-han-viajado-cabras. Cuando voy a Málaga es en bus.

Teléfono: Tengo 3 móviles del año la maripolca que uso según se van quedando sin batería (si el cargador solar pasa una semana tonta). Con tarjeta prepago de 5 euros al mes, y procurando no gastarlo hahahahah, ahora casi todo el mundo tiene contratos con minutos gratis, así parasito yo…

Vida social: Pues como vivo en mitad de la nada, no tengo posibilidad de consumir. Cuando voy a la ciudad procuro tener planes de austeridad, como diría alguno.

Basura: La orgánica ni se composta, los animales acaban con todo. Papel a la chimenea, vidrio se reutiliza bastante, sin embargo el plástico es asunto pendiente, no hay forma de reducirlo… Cuando conseguimos verduras semipodridas de una tienda del pueblo, trae muchas barquetas y bolsas. La pasta, arroz, etc viene en paquetes, en el pueblo no venden a granel más que legumbres.

Vivienda: Es una cesión temporal, no hay alquiler, pero cuánto durará es un misterio y hay mucho que reparar a fondo perdido (dos habitaciones con techo de tela bajo el respiradero del tejado, etc). Somos como el REMAR rural: Nos han dado unos 100 kg de colamina, muebles, etc.

Luz: Para evitar velas y quinqué he picado a mi progenitor (alias Mac) para conseguir hacer funcionar una bombilla con imanes reutilizados. Es difícil, pero las posibilidades son tan vastas…aunque para mí ya sería una infinita felicidad poder leer y hacer punto a las 19h mientras escucho el transistor de pilas recargables. Me acuesto y despierto como las gallinas: con la caída del sol y el cantar de los gallos, que tiene la desventaja de no parar con un botón.

Seguro que me dejo cosas, que por formar parte de mi rutina pasan desapercibidas, si hay dudas ya os respondo.