jueves, 5 de febrero de 2009

Medicina II: Fitoterapia.

La medicina más antigua que se conoce y relegada a un segundo plano por la ciencia actual que tanto le debe. Como ya comentaba Helena en la entrada de Medicina, la Naturopatía no se centra en la dolencia sino en el sujeto como un todo, dos personas pueden padecer la misma enfermedad pero deberse a causas muy distintas y se trata de ir más allá para que no reaparezca. Somos lo que bebemos, comemos, respiramos, sentimos…

Ejemplo personal: Según traumatólogos y fisioterapeutas padecía una tendinitis crónica que se curaba dejando de correr, los zapatos ortopédicos que me hizo llevar un podólogo media infancia tampoco mejoraron mis “pies planos”. Solamente estaban viendo lo evidente y no fueron más allá, hoy sé por una profesora de yoga que se trata de algo de hiperlaxitud.

Tomamos pastillas tan fuertes que a veces debemos tomar otras para contrarrestar sus efectos secundarios ¿no es mejor prevenir que curar?¿hacer que nuestro propio organismo combata la dolencia con algún estímulo en vez de anularlo por completo? no es ninguna utopía, viendo tu estilo de vida, alimentación, constitución… se puede prever a qué eres más propenso. Ahí entran las plantas, un compendio infinito de remedios a nuestra entera disposición.

¿Qué no son tan eficaces como un medicamento convencional? Hay plantas tan potentes como para matar y otras pueden sanar. Más ejemplos: una alergia desde hace 7 años, me podía pasar media mañana estornudando y en dos consultas diferentes me dieron como ÚNICA solución tomar un antihistamínico ¡¡cada día!! en los períodos sensibles. Se acabó con un concentrado de hisopo que es alucinante.
Mi padre usaba una pomada amarilla grasienta para quemaduras, pero no quedaba y necesitaba urgentemente algo para que no le saliera una pompa en el labio, usó una hoja de aloe (con más de cuatro años y sin acíbar) además de no inflamarse se curó rápidamente, ya no compra el tubo.

También se ha montado un gran negocio en torno a las vitaminas y alimentos enriquecidos cuando todo lo podemos encontrar a nuestro alrededor: entre mil casos tenemos el escaramujo ó tapaculo (rosal silvestre, lo he visto en el monte) contiene mucha más vitamina C que una naranja y salvó del escorbuto a más de uno en período de guerra, aunque ni es efervescente ni pone el agua naranja fluorescente. Por cierto, que la vitamina C y mucha agua curan mejor la resaca que un puñado de aspirinas.

La automedicación con antibióticos químicos nos expone al resto a que esos virus se refuercen, el uso continuado de muchas pastillas derivan en problemas gastrointestinales, hay otras que producen adicción………
Sin embargo, hay muchas pequeñas dolencias que podemos combatir con remedios naturales (como el fantástico EPP) y escuchando nuestro cuerpo.
Si os hacéis con un buen libro de Fitoterapia encontraréis información sobre la colecta, conservación de plantas y fabricación casera de pastillas, tinturas, supositorios, cataplasmas, infusiones, pomadas, etc creo que es bastante importante para no hacer un uso inadecuado.

Si recurrimos a la Naturaleza para sanarnos estaremos al mismo tiempo estrechando lazos con ella, tomando consciencia de la necesidad de que nuestro entorno esté en equilibrio. Es cierto que se han hecho muchos avances en medicina pero buena parte es un negocio y muy contaminante, no les conviene que nos la apañemos con hierbas que no pueden patentar (como hacerte una infusión de anís, manzanilla ó cominos contra los gases frente a un par de pastillas masticables).

Tu eliges, siempre, pero date la oportunidad de sorprenderte, puedes volver a lo de antes si no te convence.

5 comentarios:

Manuel dijo...

de acuerdo en todo... pero la resaca solo te la quita la cama...¡¡¡lo se por experiencia!!!!

Train dijo...

No todo el mundo se lo puede permitir... si no estoy contigo, Morfeo y sus brazos cachas son mano de santo.
¡Es que te correrás unas juergas que ni Croqueta conseguirá que andes recto!

Anónimo dijo...

Sabes de algun buen libro de fitoterápia?. Gracias.

Train dijo...

La verdad es que nunca he comprado ninguno, pero te comento los que tengo:
-“Atlas ilustrado de las plantas medicinales”
Creo que para una primera toma de contacto está muy bien porque a diferencia de otros que sólo se limitan a hablar de la planta y sus aplicaciones, en este explican cuándo y cómo hacer una colecta, preservación, preparados, propiedades y remedios.
-“Plantas y remedios naturales del camino de Santiago”
Que no me sirve mucho en Málaga pero que me lo regalaron porque hacer el camino es una de mis tantas ilusiones. Es interesante el enfoque, qué podemos encontrar en plena caminata para aliviar los males que puedan surgir tal y como se viene haciendo desde la Edad Media.
-“Plantas medicinales, consejos para prevenir y curar enfermedades” aunque hay otros más conocidos de María Treben (toda una institución en Fitoterapia).
Y la verdad es que me estoy centrando en las “malas hierbas” y no veo más allá de Couplan, creo que no hay mejor medicina que la comida y él explica las cualidades nutricionales y terapeúticas de muchos “yerbajos” que crecen por todas partes…¡ah! Y de Aromaterapia ya hablaremos. Saludos.

Anónimo dijo...

Muchas gracias, me apunto a ver algo de Francois Couplan. Yo he sacado mucha informacion del Dioscorides, pero hecho en falta buenas ilustraciones que me ayuden a reconocer las plantas, por lo demás es un libro tambien muy recomendable....y de bolsillo!!.