viernes, 3 de abril de 2009

Pierre Rabhi

Acabo de terminar un segundo libro de Pierre Rabhi y me identifico mucho con sus ideas, así que os resumo algunas de sus líneas para hacer un repaso de algunas entradas ¡un añito ya!.

•La agricultura modera no puede producir sin destruir: busca un beneficio ilimitado imposible, requiere 12 calorías de petróleo para una caloría alimenticia de beneficio.

•¿Buen provecho ó buena suerte?: La comida no está manteniendo vidas las está deteriorando por la “insalubridad alimentaria” (cáncer, obesidad, enfermedades cardiovasculares…) los costes médicos como consecuencia están equiparándose a la manutención.

•En el Norte como en el Sur: PIB y PNB miden un “estado del bienestar”= la capacidad de comprar. Los campesinos representan una energía productiva que los países tienen interés a movilizar. El dinero se va infiltrando en los lugares donde nunca fue necesario, suelen ser lugares donde no abunda la maquinaria ni subvenciones de modo que deben trabajar hasta los niños. Así se podrá exportar y tener fondos para el Estado, para mayores rendimientos se imponen métodos “racionales y modernos”: abonos químicos, pesticidas de síntesis y semillas seleccionadas… hay transgénicos que no dan semilla al madurar (tendrán que comprar de nuevo y si les sobran no las pueden usar al año siguiente sin pagar). De modo que el agricultor debe pagar cosas que antes no necesitaba y tiene una deuda con los que ahora se encargan de reagrupar cosechas y venderlas en un mercado internacional fluctuante a causa de una competencia feroz. De ahí suelen pasar al endeudamiento crónico y en muchos casos al suicidio.
El sudor de su trabajo, la pérdida de la biodiversidad y la esterilidad paulatina de sus tierras habrán servido para rearmar a su nación, engordar a su gobierno corrupto, a multinacionales podridas de dinero.

• La experiencia del Sahel, un ejemplo como otro cualquiera: Precariedad económica y sequía extrema, un desastre ecológico que ha provocado la migración de su población a suburbios de ciudades y acentuando la delincuencia, prostitución, venta de drogas... Se está demostrando que la agroecología (ejemplo de Jacques Gasc en Senegal) puede recuperar estos biotopos, pero es necesario que les demos la oportunidad de tomar las riendas. ¿Que no crees que desde tan lejos puedas contribuír? Con tu forma de consumo decides cada día cómo será el mundo.

•Los ciudadanos pueden tomar consciencia de su PODER y su NÚMERO: estamos adormecidos con divertimentos de todo tipo para ayudar a soportar las horribles noticias que nos dan los medios de comunicación. Pierre cree que es tiempo de que cada uno entre nosotros tome el poder de su existencia e inicie una política de actos individuales en todas las esferas de su vida cotidiana: compras, desplazamiento, relaciones humanas, hábitat…sólo el despertar de cada consciencia nos salvará, una libre transformación y en comunidad porque por una vez podemos estar todos de acuerdo en algo.

•El derecho y el deber de los pueblos de alimentarse ellos mismos: No deja de ser sorprendente que en la era de la información ignoremos lo más esencial, lo indispensable: la agricultura como sustento. La tierra es un organismo vivo y con nuestros revolucionarios sistemas de producción NO hemos logrado lo que se prometió, erradicar el hambre…al contrario, no hace más que aumentar.

•Cambios:
- Educar a los niños en la solidaridad, respeto por la vida, moderación y observación de la belleza (ya hablaremos del tema). Me sorprendió, pero para Pierre es fundamental saber maravillarse de lo que nos rodea para protegerlo y no querer cambiarlo o destruirlo.
- Que la mujer sea el “sexo complementario” y no el “opuesto”.
- Respetar todas las formas de vida y comprar local, de temporada, bio, comiendo vegetariano (también se tratará) ó reduciendo al menos la carne y pescado.
- Considerar la simplicidad como un arte de vivir en armonía con nosotros, los otros y la Naturaleza. Liberarnos de la angustia de querer comprar más y más que son la causa de injusticias intolerables.
- Cultivar nosotros mismos es una de las mayores revoluciones (ya hablaremos de germinadoras, “huerta” de balcones y ventanas).
- Por orden: reducir nuestra basura, reutilizar, compostar y reciclar.

Pensaba poner al Capitán Planeta como imagen, pero creo que esa se ajusta más a la realidad.
¡Sigue el no poo!

5 comentarios:

Opinador Lenguaraz dijo...

Casi todo lo que comentas me parece bien, pero con lo de la carne y el pescado no estoy de acuerdo.
Está claro que debemos tratar de ayudar con nuestra actitud, a la gente que no tiene para vivir, pero ese pseudovegetarianismo, reduciendo carne y pescado, no lo veo lógico.
Tengo muy claro lo que significa el concepto de desarrollo sostenible, que no es otra cosa, simplificando mucho, que volver a hacer lo que se hacía en nuestros orígenes, vivir del planeta pero cuidándolo y no destruyéndolo.
Por ello, lo lógico es tratar de imitar los antiguos usos, pero con mejores técnicas, que no resulten perjudiciales ni para el medio, ni para el resto de habitantes del planeta.
Desde la antigüedad se ha cultivado con cuidado, pero también se han domesticado animales, tanto para ayudar en la agricultura, como para la propia alimentación del ser humano. Y si todo esto se vuelve a hacer con sumo cuidado no veo ningún problema.
Caso aparte, sería el vegetarianismo como opción saludable, pero a mí no es algo que me atraiga en absoluto, por lo que yo desde mi pequeño redil, lo único que haré es comprobar que la carne que como ha seguido los procesos que yo considero correctos, y si no es así, pues buscaré otra carnicería.
Un saludo.

Train dijo...

Es un tema muy largo para debatir pero no es nada sostenible ecológicamente el comer carne, eso es un hecho más que aceptado (el cómo tienen a los animales es un tema en el que ni me meto pero que también da para rato). Tampoco es bueno para la salud comerla en estas condiciones y con esta frecuencia (también es algo que todo médico dirá) porque comer carne no incluye sólo los filetes, es sorprendente la cantidad que se come sin que uno se de cuenta.
Claro que antiguamente había un mayor equilibrio, desde la prehistoria (mayormente recolección con carne esporádica) en la edad media era algo de ricos (con gota por la urea)incluso en la época de mis abuelos se comía carne muuuuy de vez en cuando, cuando había algo que celebrar ó algo más de dinero.
Desde el momento en el que puedes alimentar a más personas con cereales que con carne y desde el momento en el que deber usar casi la mitad de la cosecha de cereales para alimentar a ese ganado la historia se vuelve absurda.
Por eso se critica al desarrollo sostenible porque procura que sigamos igual pretendiendo no destrozar el planeta y eso por desgracia no es posible, hay que decrecer.
Sin traumas, y sin tener que volver a los viejos tiempos en todo (un buen lavavajillas ó lavadora son más ecológicos que lavar a mano).
De ahí el pseudovegetarianismo, nadie va a dejar la carne si no tiene muy serias convicciones pero sí que puedo osar proponer una reducción sin escandalizar a nadie (ya dije en "carne" que las croquetas de jamón de mi abuela están pa quita er sentío y no me las pierdo por muchas lechugas que se me pongan delante).

Manolo dijo...

La cuestión que estaría bien plantear es si realmente el ser humano necesita consumir animales para vivir. Si es necesario no cabe discusión, si no es necesario ¿para que generar sufrimiento ajeno?. Una vez solucionado el dilema todo quedaría en una cuestión de ética personal y de libertad de elección....

Train dijo...

Yo prefiero no plantearlo como tú porque siempre lleva a lo mismo: "que sí, que una dieta equilibrada precisa de carne" (y cualquiera los mueve de ahí) respecto al sufrimiento de los animales tampoco, ya estamos vacunados de ver tanta miseria entre humanos, lo que le pase a un cerdo no les va a amargar la barbacoa.
Ejemplo: una comida en la que sirven carne y hay un vegetariano que discretamente se conforma con la ensalada de los entrantes (sin darle la moralina a nadie y deseando pasar desapercibido) muchas veces los “carnívoros acérrimos” de la mesa se sienten ofendidos y se ponen hasta “agresivos” diciendo que enfermarán y que no son más que chorradas sectáreas, lo más divertido es cuando llegan a los argumentos “darwinistas”...
Hay razonamientos muchos desconocen…suelen mostrarse sorprendidos por lo del daño ambiental y el reparto desigual.

Es lícito creer que comer carne no tiene mayores consecuencias claro que también puedes ver burros volando y engañarte para no ver con malos ojos el plato de albóndigas ;P. De ahí la propuesta: ahora que lo sabéis podéis seguir igual porque os apasione la carne (buuuuh) reducir porque os es “imposible” pero os sentís responsables de vuestro entorno ó suprimirla por completo y ser los reyes del mambo.

Manolo dijo...

Tengo que admitir que en barbacoas y comidas comunitarias termino comiendo carne, más por no escuchar que porque no haya alternativa vegetariana. La monserga es tan continua y repetitiva que uno prefiere pasar desapercibido....