lunes, 18 de octubre de 2010

Medicina IV: Homeopatía.


Tiene tantos adeptos que merece toda nuestra consideración, aunque me incluya entre “l@s agnóstic@s volubles”. Lo más importante es su respeto por el medio ambiente y que la gente está satisfecha con ella.
Hablamos de principios activos que se diluyen sucesivamente y se presentan en forma de gotas, pomadas y gránulos de azúcar/lactosa.
La teoría homeopática afirma que la disolución y la “dinamización” (hay que agitar el frasco antes) potencian los efectos curativos. La explicación se basa en la memoria del agua (de ser cierto, es maravilloso, digan lo que digan).
Se supone que hay pruebas de que los productos tan mezclados tienen una acción biológica científicamente medible. De hecho, los preparados más potentes son los que no contienen más restos de las moléculas que componían la sustancia de origen. Ejemplo: 5X en la etiqueta indica una disolución decimal…”5 veces a razón de una parte del extracto, por 9 partes del solvente cada vez “ (ooo algo así ¡¿mande?!) 5C centesimal, 5M... También se especifica si han sido obtenidos según procesos de Hahnemann “H” ó Korsakov “K”. Ejemplo: kalium bichromicum 5XH
Otro de sus principios es la "ley de la similitud", se combaten los síntomas de una enfermedad mediante compuestos que contienen su mismo mal, como veneno de abeja para aliviar su picadura. Algo así como una vacuna que estimula nuestras defensas, sin virus (perdón por la burrada). El súperventas: Oscillococcinum contra la gripe, a partir de la maceración de hígado y corazón de pato.
Además, un homeópata va a estudiar minuciosamente todos los síntomas y se centrará en su origen y prevención, dos personas con misma dolencia pueden ser tratadas diferentemente ya que la causa de la enfermedad puede ser distinta. Parten de que nuestro cuerpo ya posee la fuerza de generar el proceso natural de sanación; esto enlaza con la Medicina Holística, muy interesante.
Los debates acaban derivando en la unión médico-paciente y la mecánica cuántica: hay relaciones que cambian las partículas...(burda explicación, mis disculpas de nuevo). Aunque sea para llamar a Íker Jiménez, hace soñar y charlar un buen rato sobre energía y materia.
¿Y si se trata del no menos apasionante efecto placebo? Es decir, un medicamento inocuo para nuestro organismo y la Naturaleza, que no realiza crueles experimentos con seres vivos porque no es mucho más que excipiente.
El efecto placebo es una realidad aplastante, se activan determinados neurotransmisores y podemos curarnos si nuestro cerebro “cree”. Los ensayos tienen resultados asombrosos, como que es más eficaz si se suministran pastillas de colores fuertes o si el falso medicamento es más bien caro. A la hora de patentar ¿cómo saber que un nuevo preparado es realmente eficaz por química o lo ha sido por psicología (¡o ambos!)?
Pero no es una explicación del todo satisfactoria para el caso, por ejemplo, tengo una prima pequeña a la que se supone que curaron con gránulos. En los casos de bebés y animales que no responden con tratamientos convencionales, pero sí con Homeopatía ¿qué argumentos caben? ¿pueden autosugestionarse?.
The Lancet abrió la caja de Pandora y se avivó la polémica, se preguntan cómo después de 150 años de resultados desfavorables se siga creyendo en ella. He leído en más de una ocasión que los homeópatas son médicos de carrera frustrada, al menos en eso discrepo porque en otros países son especialistas en terapias alternativas además de las convencionales, y las recetas de ambas opciones son reembolsadas indistintamente por mutuas y Estado.
Precauciones si te tratas con Homeopatía:
Los efectos se anulan si tomas algo que lleve menta, café, manzanilla, y varios más. También si después de tomar los gránulos (por lo general 3, 3 veces al día) no dejas pasar sin comer al menos una hora .
Mi experiencia:
Un año tomando las bolitas para mejorar la circulación, sin notar mejoría en absoluto.
Un intento de aliviar un ataque de alergia (récord de 3522 estornudos seguidos): nada.
Y por último, antes de un viaje me advirtieron que sufriría 100% seguro “la turista”. No tenía nada que perder probando con unas gotas y nunca sabré si fue gracias a ellas, pero aun corriendo algunos riesgos no hubo percances (y los pañales salvavidas sirvieron para una bonita sesión fotográfica)

No me trago ni una palabra, ni una pelotilla más. Pero...puede que sea como las meigas...no creo en ellas pero haberlas hailas y mientras especulamos, se rumorea que están curando el cáncer.

5 comentarios:

Greeny dijo...

Lo mejor para la salud es una manta humana para sudar. Mi manta humana favorita es ésta: http://williamyan.com/storage/emilydidonato_vanityfair_2.jpg?__SQUARESPACE_CACHEVERSION=1242413548124

Train dijo...

Valee aceptamos “humano” como manta ecológica para sudar ¡mira como me lo estás poniendo todo de babas!.
Esto no quedará así, en tu bandeja de entrada tienes calentito un vídeo musical de mi manta preferida.

Greeny dijo...

Oh, vaya, Train, ¿me envías un mail con una foto mía? No me lo esperaba (me pones rojo).

belijerez dijo...

Como no tienen contraindicaciones, se aprovechan más de una "médica homeopata" y cobra pingües beneficios.

Train dijo...

belijerez no entiendo muy bien ¿que l*s homeópatas cobran pingües beneficios? no sé, nunca he acudido a ninguna consulta en España, sí en Bélgica pero es que allí los hay que son indistintamente licenciad*s en medicina y homeopatía, por lo que te tratan según lo que desees y la prescripción debe cubrirse igual por la mutua (allí no hay lo mismo de SS)
Saludos