martes, 14 de diciembre de 2010

Una mística suelta por el campo.

No tengo la base para acercarme a la Naturaleza de un modo “intelectual”, y cuando camino por el monte no sé muy bien qué es esto ni aquello, o cuál es su función concreta en todo cuanto me rodea.

Pero aflora el animal que soy y aprovecho mis otros sentidos. Las plantas son especiales además de por su aspecto, por su tacto, olor y sabor. Si no hay viento, no alcanzo a oír, pero me han dicho que los árboles hablan, lo que pasa es que muy pocos les hacen caso…
Miro a los insectos atareados en sus quehaceres, y si no nos hacemos daño mutuo juego con ellos ¿habéis probado “las cosquillas de escarabajo”®?

Y van pasando los minutos y me voy sacudiendo el nerviosismo de la ciudad. En soledad o en compañía (de personas más o menos igual de chifladas) ya se multiplican los efectos por 1000 y entro en un estado superior y tengo la certeza de que tenemos un sexto sentido, un tercer ojo, o como queráis llamarlo.

Cuando tengo ante mí un paisaje espectacular, sobrecogedor, aplastante…me siento, tan sólo por una fracción de segundo, omnisciente. Todo cobra sentido, desde la belleza a la miseria humana, las matemáticas, la vida y la muerte. No hay nada que no encaje, veo las líneas invisibles que nos unen, me diluyo en el absoluto.

Quizá por ello muchos creen que los parques nacionales son espacios sagrados, catedrales vivas. Merriam los ve como “oportunidades de adoración en el que uno llega a comprender más plenamente ciertos atributos de la Naturaleza y su Creador. No son objetos “adorables”, sino altares en los cuales podemos ejercer el culto”

Tengo una amiga que no quiere ir conmigo al campo, dice que es “desquiciante” jajajaja, que soy un bebé adulto gateando y maravillándome con todo lo que se me cruza.

Y no es de extrañar que en tanta armonía a uno le den más ganas de “regar las margaritas” y “plantar pinos”, que aumente el apetito, la sed, el amor, el deseo, el sueño, las ganas de tararear y reír. En definitiva… ¡¡GANAS DE VIVIR!!.

Pero a demasiados se les cortó el cordón umbilical y cometen parricidio cada día con sus actos y palabras. Son mis herman@s huérfan@s y por eso tengo la esperanza de que escuchen.

El tiempo juega en nuestra contra, debemos cambiar ahora y si sabemos cómo, no hay excusas. Los ecologistas inspirados en los trainitas de la novela escriben sobre las puertas de los Hummer: “¡Para!¡me estás matando!”. Y es así, nos estamos matando los unos a los otros cuando no protegemos a la Tierra.

La navidad es la ocasión idónea para comenzar tu gran transformación, no agachéis las cabezas y vamos a unir fuerzas en este 2011. Cuando llegué al punto álgido de la arenga “Braveheart” alguien puso su mano en mi hombro y me dijo (verídico):

-Sabes que es una batalla perdida ¿verdad?.
Y respondí: “PUES MORIRÉ CON LAS BOTAS PUESTAS”

No os asustéis, no me he vuelto una blanda y no me voy sin felicitaros las fiestas de cachondeo y como manda la tradición: con nuestro Elvis nacional, el discurso del rey y la carta (aunque sea más de Baltasar).

Ya he pedido los regalos, ojalá los tuyos coincidan con los míos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

...

Train dijo...

*

Rubcn dijo...

Como siempre genial... felices fiestas!

Train dijo...

¡Gracias Rubcn! también felices fiestas, y buen regreso si es el caso.
Por recomendación de Ajoylaurel he leído a Jesús Lizano, me ha parecido muy "sensorial", algo así os quería transmitir al final:

LA DESESPERACIÓN

¡Acercad vuestra lengua a mis pezones,
embriagadme explosiones, terremotos,
campos desiertos y bajeles rotos,
arpegiadme volcanes y tifones,
tempestades, tormentas, vuestros sones
abran de par en par todos mis cotos,
despellejadme vivo, maremotos,
convertid en cadenas mis pulmones,
columpiadme lianas de la selva,
llénenme de agujeros los mosquitos,
conspirad contra mí que soy el fuerte,
que el sol me abrase, que el hedor me envuelva,
los días del dolor son infinitos,
todo mi semen sórbalo la muerte!


{8-0

trotalomas dijo...

Jajajaja, nuestro Elvis nacional... :D

La verdad es que la naturaleza nos cambia, nos hace entrar en lo que podríamos dar el nombre de comunión con nuestro yo interior. A aquellos que nos maravilla, da por sentado que nos identificamos contigo en lo tocante a ser esos "niños grandes" que se asombran ante lo más pequeño y quedan mudos ante la magnificencia de un paisaje escasamente manipulado por el hombre (desgraciadamente pocos, si quedan algunos, son los que no han sido manchados por nosotros.

Así que sí, cualquier momento es bueno pero sí, la Navidad es propicia para comenzar a cambiar. Porque su espíritu no es otro que el de la concordia entre nosotros y, por supuesto, aquello que nos rodea y da vida.

Un abrazo y felices fiestas.

Train dijo...

¡Síiii felices fiestas!
Raphael es el padre, Camilo Sesto el hijo, y Nino Bravo el espíritu santo.

No, no queda ni un solo centímetro que no estemos destruyendo directa ó indirectamente, los bosques de los países nórdicos mueren por contaminación atmosférica y lluvia ácida. Hay DDT en las tripas de muchos animales de los polos.
Etc.
Es como si tuviera que compartir piso con una panda de asqueros@s, y veo impotente cómo nos van a desahuciar. Lo que me parece realmente demencial es que muchos no cambien y tengan hijos, o pretendan tenerlos ¿es que no los quieren?
Los criarán en la inmundicia, respirando aire enrarecido que los enferme para siempre y pagarán por beber veneno.
Y a quien me diga que lanzamos mensajes alarmistas le digo que no son ni la mitad de la mitad de catastróficos de lo que es en realidad, si el rebaño ciego despertara cundiría el pánico.
Menos mal (gracias Greeny) que alguien ha visto el negocio y está manos a la obra, para compatibilizar el “desarrollo” con la “nueva conciencia medioambiental”, que nos ¡¡“adaptemos”!! a un cambio climático que se supone que no existía, claro, estaban más preocupados salvando al primo de uno, que se ahogaba en chapapote. (Ya estoy echando espumarrajos por la boca)
¡La ciencia nos salvará! ¡como lo hizo la Revolución Verde o los transgénicos!

Disculpad…las arcadas no me dejan seguir.