sábado, 5 de marzo de 2011

Ser o no ser

El otro día le decía a una compañera medio en broma (medio en serio) si su afición por los bonsái no sería alguna clase de tortura vegetal y si a este paso no acabaríamos conformándonos con bosques de balcón en miniatura.

Pero llevan tiempo machacándome con la biodiversidad asociada a la diversidad cultural (coevolución), agrobiodiversidad, problemática campesina, etc. La otra semana estuve en varias dehesas de Tentudía y al parecer, la población se opuso a que parte de unos campos tuvieran protección porque consideraron que les perjudicaría. Por ejemplo, un texto de Rufino Acosta Naranjo (Revista de Estudios Agrosociales, nº 206. 2005):

[…] Ahora bien, por sus características ambientales, que son una limitación, pueden resultar interesantes para la sociedad mayor al especializarlas a largo plazo en la producción de naturaleza supuestamente virgen, en detrimento de la actividad productiva y el trabajo para los habitantes de la zona ya que, de momento, el cuidado de la naturaleza no genera puestos de trabajo en estos pueblos y las actividades agrarias que producen externalidades ambientales positivas no son sobrerremuneradas por estos servicios. A veces no es sólo creación de otredad o alocronía respecto a la naturaleza sino también respecto a las gentes y su forma de vida, con una dimensión de exotismo de los habitantes de los que se etiquetan y normalizan como espacios naturales protegidos para ser colonias de aquellos que buscan lo que destruyen (Mies, 1993; Heatherington, 2001; Littel, 1999) y necesitan consumir una perdida y pretendida naturalidad y proxemia […]

Habrá lugares como los SIPAM pero el mismo Altieri ve fundamental tener cerca zonas “salvajes” que hagan de corredor natural a los aliados contra plagas.

Y debatiendo (que no me falte) con compañer@s sobre la importancia de áreas protegidas: si son un grano para los agricultores y ganaderos tradicionales, o un “derecho” de esos oasis. Concluimos, sin convencimiento por mi parte, que son tejemanejes políticos que no se preocupan realmente de lo protegido y que las poblaciones aledañas ya han sabido conservar estos tesoros hasta hoy. Pero, pero...pese a poder criticarse no veo a corto plazo otra manera que no sean restricciones a ciertos manejos con leyes de por medio, tengo ese conflicto.

Llevo una temporada inmersa en un mar de olivares con grietas, los pueblos llagas, y alrededor, alivio: Sierra de Andújar, Mágina y Cazorla. Debemos recordar la manera de coexistir, y me reafirmo, es complicadísimo y no tendría espacio para contemplar cada clave, pero mientras soñamos con producciones sostenibles y decrecimiento (la solución) hay seres vivos desapareciendo porque no le dejamos ni un rinconcito para respirar.

Estoy espesita hoy, pero es que no quiero que se me pase. Mejor ved esta hipnótica poesía de hora y media, mucho mejor que las palabras.

14 comentarios:

Homo libris dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
trotalomas dijo...

La verdad es que resulta siempre complejo legislar o, al menos, recomendar, cuanto a las relaciones entre hombre y naturaleza se refiere.

Curiosamente, yo con los bonsáis tengo también ese dilema: me encantan los arbolitos en miniatura, creo que son parte de una cultura y una forma de entender la naturaleza por parte del hombre (intentando domeñarla y someterla a su antojo, como casi siempre), y que lo peor que tienen, tal vez, es que se convirtieran en su día en una moda que superase las fronteras y hoy día podamos encontralos "prefabricados" en un centro comercial cualquiera.

trotalomas dijo...

En cuanto a las poblaciones rurales y su entorno, bien cierto es que en ocasiones guardan un peculiar equilibrio y, personalmente, pienso que son preferibles estos espacios donde se cultiva y se mantiene una cierta cabaña ganadera, siempre que no se haga en modo industrial, a que se permitan pasar autopistas, se construyan "centros logísticos" y polígonos industriales varios. Buenos ejemplos de preservación de un entorno gracias a las poblaciones que vivían en él ha sido el de Doñana, por ejemplo, hasta tiempos recientes, aunque tenemos el nefasto contrapunto de las Tablas de Daimiel, que es al que vamos encaminando también ahora el de Doñana por la sobreexplotación de los acuíferos.

trotalomas dijo...

Hay ocasiones en que para proteger hay que transigir, como con Cazorla, ya que la comentas, y permitir que en su día fuese declarado coto de caza. Pero creo que, conforme las sociedades van avanzando y valorando su entorno, dejan de pensar en términos puramente económicos y empiezan a dar la importancia que realmente tiene la naturaleza. El problema es que muchas veces, para cuando eso ocurre, ya no hay mucho que proteger.

trotalomas dijo...

Así las cosas, coincido en que los gobernantes deberían ser más firmes en lo tocante a la preservación de los espacios naturales. Siempre habrá tiempo de construir, de hacer allí "algo" que dinamice la economía haciéndonos perder la naturaleza. Pero al revés no ocurre igual: no podemos pretender que, tras situar en un enclave natural una fábrica, una urbanización o siquiera una explotación agrícola intensiva, la naturaleza vuelva a ocupar ese espacio en un periodo breve de tiempo ni en la forma en que estuviera allí en su día.

Me apunto el documental-película para intentar verlo esta noche.

Un abrazo.

trotalomas dijo...

P.D.: Disculpa lo fragmentado del comentario. No sé si es que ahora hay alguna limitación en el número de caracteres de los comentarios, pero no me ha dejado enviarlo entero y he tenido que ir probando, a trozos, hasta que me ha dejado ir enviándolo. :)

ajoylaurel dijo...

La cuestión es que lo que entendemos por naturaleza ha sido socialiazada. No existe una naturaleza pura al margen de las pautas culturales. Quizás por eso es tan difícil delimitar el problema o la solución.

Train dijo...

Trotalomas, De Doñana he leído un artículo de variedades hortícolas locales preservadas por agricultores, pero al mismo tiempo ¿qué está ocurriendo con la fresa? No sólo agotan los acuíferos y contaminan (sin meterme en conflictos sociales) también se rumorea que año tras año ganan un poquito de cultivo a terrenos protegidos.
He conocido de golpe a una docena de brasileñ@s que me cuentan las últimas y terribles noticias del Amazonas...hay indígenas a quienes se les restringe el uso de ciertos bienes, mientras el gobierno deforesta, crea presas, da concesiones que abrirá las puertas a la minería y nucleares, etc.
Ajoylaurel, ciertamente es complejísimo, y las zonas megadiversas del planeta demuestran que coevolucionamos con la Naturaleza. Donde hay más variedad de pueblos, también hay gran biodiversidad; si lo correlacionamos, a más monocultivo, mayor monocultura...
Una chica vasca me contaba cómo en su pueblo manejaban desde cientos de años, un bosque, y ahora por nuevas normativas se les ha prohibido. Debe decidir un técnico qué se tala y qué se hace...el año pasado hubo un incendio porque no dejaron que se pastoreara.
Pero en nuestro caso concreto, lo que nos concierne, Málaga y sus aberraciones. Siento que las restricciones no deberían ser la solución, pero intuyo que lo primero es lo primero, y sin nuestra base sustentadora no somos nada.
Me apena que tengamos que llegar a esto, pero hoy por hoy no veo a corto plazo otra solución que no sea prohibir y sancionar. Y lo más frustrante es que quienes imponen las normas son una panda de desgraciad@s.
También sé que si yo tuviera otra clase de interés pensaría lo contrario, por eso, todo depende de lo que seas o no seas.
Gracias por participar, aunque sigo sin saber dónde tengo la cara

ajoylaurel dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con que co-evolucionamos con la naturaleza. La pregunta que yo me hago continuamente es para que protegemos y prohibimos en los entornos naturales . Porque claro, esto genera continuamente problema y crisis social tremendo en las comunidades afectadas (que en verdad somos todos), a la vez que se intenta mantener un sistema de producción que ya de sobra sabemos que es contrario a la idea de protección medioambiental y que tampoco es equitativo en el reparto de beneficios en los afectados por estas prohibiciones. ¿que se protege y para que?

trotalomas dijo...

Train, veo bien que se proteja y, si hay que hacerlo prohibiendo, que así se haga (también se prohíbe matar y a nadie le parece una locura). Lo de Doñana lo ponía por ejemplo porque en el pasado fue un ejemplo de conservación gracias a la interacción con el medio rural, si bien es cierto que hoy va camino de convertirse en una segunda parte de lo ocurrido en las Tablas (si no lo es ya).

Abrazos.

Train dijo...

Ajoylaurel, ¿qué se protege y para qué? podríamos pensar que ”islas aisladas” para dar la falsa idea de que todo va bien, quedan árboles en alguna parte.
Lo que viva allí a veces me da la sensación que cuenta menos, porque nos nos preguntamos qué sucede, sin buscar responsables, no pasa nada, y cuando se hace evidente que no es así, nos protegen 4 rincones y dicen que inventarán cacharros modernisísimos para poder seguir tal cual (véase las declaraciones de Ansar ayer con las nucleares). Hasta que no inventen tecnología que se mueva por fotosíntesis no sé muy bien cómo harán.
La gente afectada, aah, verdaderamente complicado. Otro compañero me dijo que en su pueblo, Valdepeñas de Jaén, se opusieron también a que parte de la sierra se protegiera y hoy día han destrozado casi todo lo que “se libró”, casas, casas, y olivos plantados casi en roca del suelo que se ha perdido.
Pero ¿les estamos dando otra opción? Porque como siempre, acabo concluyendo que soy buena parte del problema.


Trotalomas, lo único que busco es debatir, que me gusta más que comer pipas. Supongo que con esas iniciativas no se les prohíbe tanto como creen, y l*s poc*s que practican la agroecología, por otro lado y como tú dices, son capaces de mantener el equilibrio casi ideal.
Mientras esperamos a ver la luz...hay de todo yéndose a la porra y para hacer algo, antes tendría que saber qué pienso. ;)

E.M.E dijo...

Hace unos años nos vimos en la tesitura de defender, desde un grupo ecologista, zonas de huerta agonozante del extrarradio de Alicante. Se supone que un ecologista, llamémosle así, debe defender una naturaleza pura y prístina? Sí y sí con matices. Creo que en el entorno mediterráneo hablar de naturaleza virgen, tal como se entiende en EEUU o Brasil, es un poco difícil. En estos momentos, el avance de las zonas boscosas en España está propiciando el aumento de aves forestales como el azor... pero el declive de aves típicas de zonas rurales,como la lechuza, la calandria, el triguero... La agricultura y la explotación forestal masiva de los siglos XVI, XVII y XVIII configuraron un paisaje en la Península que provocó pérdidas irreparables de suelo y el arrinconamiento de determiinadas especies, pero también permitió la aparición de determinados ecosistemas (esteparios, dehesas...). Dejando aparte la agroindustria y el ladrillo, creo que, como dice ajoylaurel, estamos ante una elección de carácter cultural.

Train dijo...

Pero E.M.E. ¿cómo dejar fuera la agroindustria y el ladrillo cuando son el ombligo de la cuestión que tratamos? ;). Para mí no es una decisión cultural, sino política...vivimos en el país con mayor número de viviendas desocupadas por habitante DEL PLANETA.

Eso es lo que hay que criminalizar, y aun se sigue viendo como la salvación a nuestra economía, ponemos una urbanización acá y “con suerte” protegemos el monte de al lado, en algunos países haciéndolo al estilo “Natura-park”, que les falta vender rosetas (palomitas de maíz) a la entrada.

La agricultura convencional, la otra bestia negra, empobrecer la tierra para producir venenos que el consumidor percibe como sanos, por el simple hecho de ser verdura acojona bastante.

Me enfurece, me entristece, me enloquece, que a veces parezca que hay que elegir, y no tiene que ser así debemos/podemos convivir como dices.

Las huertas de extrarradio son, para mi entender, vitales, una barrera de contención a la urbanización. El modo ideal de potenciar los circuitos cortos, y si es bien manejado, una forma de potenciar la biodiversidad, como bien dices, hay seres que muestran que dependemos un*s de otr*s. Me contaban el otro día unas historias de osos por el norte...

También me sugerían que la privatización es una buena alternativa de transición, como ocurrió con la ya citada Doñana. Me horroriza, pero también ha abierto mis miras, aunque sea para reflexionar.

Sueño con las propuestas de Elinor Ostrom (Premio Nobel) sobre los recursos compartidos y autogestionados que hace poco me descubrieron. Algún día, sin duda, espero.

Gracias por participar, me entra una pasión que...

Train dijo...

http://www.revistaelobservador.com/index.php?option=com_content&task=view&id=4722&Itemid=27