jueves, 21 de abril de 2011

Dolor de naranjo.

La semilla sagrada l*s hace vibrar. Pero yo sigo sin ser yo, tampoco consigo ser nosotr*s... permanezco al margen, con los pies cubiertos de conchas de caracol.

Oigo por todas partes el zumbido de las abejas, huele a azahar y un perro negro me besa.

Cuando nos vaciamos en la milpa surcada como las caras con urucun, guardamos la esperanza de que algo mágico suceda. Pido ser la haba morada, atravesar mi maldito endocarpo para que me de el aire y el sol.

Sólo la chamana no sufre de la garganta y he oído que eso sucede a quienes no permiten libertad a las palabras. Gracias Mamá, gracias herman*s, que la vida nos vuelva a cruzar.


Foto: Sierra del Segura o lágrimas de felicidad y tristeza vistas con microscopio.

2 comentarios:

E.M.E dijo...

Train,
yo también llevo una temporada (dos lustros?) pensando en el tema de las introducciones y cada vez tengo más dudas. Estoy ordenando ideas para decirte algo coherente...

Train dijo...

Tienes las dos próximas entradas para desordenarlas más y compartirlas sin miedo