lunes, 2 de mayo de 2011

La Cora es un vergel exótico.

Conozco casos en que se nos ha ido de las manos, la mayoría, traídas por nosotr*s pero ¿y las plantas ornamentales y comestibles? Salvo excepciones, suelen necesitar ser mimadas y no sobrevivirían solas en campo abierto ¿suponen algún riesgo? ¿es malo?.

Claro, se están perdiendo variedades locales que son verdaderos tesoros (próxima entrada), pero por ejemplo, si no se adaptaran con suficiente rapidez al cambio ¿es ético plantar semillas extranjeras acostumbradas a las nuevas condiciones que están llegando? Porque hoy mismo he oído hablar de unos vegetales, OGM, estupendos que descontaminan lagos ¿no es eso mucho peor?.

Y además, aunque antaño sucediera a ritmos más pausados, los humanos siempre han llevado consigo las plantas que más le convenía cultivar, seleccionando, mezclando...¿No comemos tomates?¿y el Parque y Jardín Botánico?

Todo viene a raíz de un encuentro que tuve hará un mes. Se trata de un par de lunáticos que han okupado un colegio y pacientemente han cribado y traído en coche, espuerta a espuerta, tierra de la sierra para aterrazar el patio, y sembrar. ¡¡Están levantando el suelo de un instituto contiguo con un martillo hidráulico!!

El llamémosle Dr. Colón, es un “geópono etnobotánico” amante del picante, un libro con patas que ataca al ayuntamiento siempre que amenaza la Naturaleza. Es el principal defensor del cornicabral de Sierra Mágina y ha recuperado muchas variedades de árboles y hortícolas casi extintas de la zona, también ha registrado y puesto en valor los saberes tradicionales que lleva aparejado.

Su inseparable compañero de correrías, digamos Jack Torrance por su afición a ir escondiendo hachas por el huerto, generoso artista del macramé y el cuero, trabaja también voluntariamente en esta bonita locura con la que enseñan a vecin*s y visitantes la agroecología.

Dan talleres, ahora toca uno a niñ*s discapaditad*s, y necesitan mucho, pero que mucho apoyo.

En el colegio han recreado un jardín-huerta andalusí, con manzanos enanos y flores con pétalos que parecen plumas. Hay gallinas, buchones ladrones (yo las llamo palomas ligonas) y estanques con reptiles y anfibios que han acabado con un desequilibrio de caracoles.

Pero el Dr. Colón después de mucho reflexionar y viajar ha llegado a ciertas conclusiones, como a la unión inseparable del hombre con su entorno, tras unos inicios en los que tan sólo se centró en lo segundo yyy la riqueza de intercambiar semillas. Aquí hay muchas de Latinoamérica.

¡Ouch! Ahí ya empiezo con el conflicto, pero paseando por La Cora me voy maravillando...Un aguacate que soporta 12º bajo cero con hojas que saben a anís. El Guaje, que su sola presencia nitrifica el suelo, y cuyos brotes comestibles tiene múltiples usos. Qué sorpresa ver que ése arbolito de florecillas amarillas es ¿alfalfa? Y eso que de lejos parecen melones que cuelgan de un limonero son...limones, con los que hacer una mermelada que dicen no hay mejor.

Y así podría tirarme un buen rato, porque en ese pequeño espacio está surgiendo un edén controvertido, pero que está moviendo las ideas a la gente del lugar. Una verdadera espina en el culo de los partidos políticos, porque en La Cora denuncian a quien se tercie y resisten al desalojo desde años.

Iniciativas increíbles, con personas de tanto carisma son para mí tan necesarias que por primera vez en mi vida, y pese a no tener un duro, quise formar parte, como fuera, y sin garantías de recibir las semillas a las que tendré derecho, de hecho, las que ya tengo no sé si debería sembrarlas.

¿Alguien que me ilumine?

6 comentarios:

Azote ortográfico dijo...

Me has dejado atónita con lo de los vegetales OGM que descontaminan lagos. :| No había oído hablar de nada de eso y ahora quiero saber más. ¿Dónde coj... narices vamos a llegar?

En cuanto a La Cora, ole con ole. Falta gente así y falta apoyo para iniciativas como esa. A mí se me parte el alma cuando mi suegro habla de variedades de manzanas o melones que existían antes y que ahora, o han desaparecido, o no se cultivan por "improductivas". No soporto (y como vegetariana menos) tener que comer verduras que parecen de plástico y, peor aún, a veces saben a él. O a nada.

¡Saludos!

Train dijo...

Lo investigan en no recuerdo qué universidad española.

Seguimos sin solucionar el problema desde su origen, y seguirán lucrándose parcheando las consecuencias, como la medicina convencional o la econonomía y política ambiental (frente a la ecológica).
Hay variedades que aparecen y desaparecen al ritmo de la cultura alimentaria del momento, es normal que alguna no interese y se selecciones una que el/la agricultor/a considere más sabrosa. Se ha hecho así de toda la vida.
Lo que no me parece normal es que por ejemplo sólo exista un puñado de tipos de tomate porque son más homogéneos y vistosos para los hipermercados que imponen sus criterios, ó que se estudie cómo modificar genéticamente una fresa que resista mejor el transporte de larga distancia (OGM+circuito largo de comercialización=sin comentarios…). Como siempre, es una reflexión personal, errónea o no.
Por lo del sabor, ayer iba en el autobús cuando un vejete se me sentó al lado a leer por encima de mi hombro, y me espeta:
“La comida no sabe a ná, no como antes, ahora todo lleva químicos y nos envenenan, nuestros helados no llegan a la normativa de calidad europea” (¡¡¡?¿?!!!)
No le encontré mucha relación a la evolución del precio del cereal en el s.XIX en Andalucía, que era lo que leía, pero me hizo gracia.
Saludos.

Azote ortográfico dijo...

Bueno, no sé si te has enterado de que pretenden prohibir la venta de productos de fitoterapia, supongo que porque se han dado cuenta de que cada vez más gente confía en las terapias alternativas no solo por su probada efectividad, sino por la cantidad de efectos adversos que evitan si las comparamos con la medicina tradicional. Y eso, amiga, es una dura amenaza contra un negocio muuuuy lucrativo. A mí que no me quiten el hipérico, mi adorada alternativa natural al Prozac y lo único que ha conseguido sacarme de la cama en los peores momentos de mi depresión, o la tenemos.

Qué arte el abuelete; aunque no tuviera mucho que ver con lo que estabas leyendo, su apreciación pone de manifiesto lo que ya sabemos. Me llama la atención lo que dice de los helados, eso sí, y me ha hecho recordar un documental que vi sobre comida (he visto tantos que no recuerdo ahora mismo cuál fue) en el que hablaba del dueño de una compañía de helados tan insalubres que él mismo había muerto con la sangre como engrudo de tanto consumirlos. No me quiero explayar mucho porque no me acuerdo bien de la historia y puede que haya puesto algo de mi cosecha, pero en cuanto encuentre la referencia de lo que te digo, te la paso.

Un abrazo.

Trotalomas dijo...

Bueno, el caso es encontrar opciones que hagan "apetecible" la existencia de OMG y presenten ventajas en su uso. Así es posible lanzar mensajes positivos ("acaban con el hambre en el mundo", "sirven para limpiar lagos", etcétera) que vayan situando a la población a favor de su uso, sin pensar en las repercusiones negativas que hoy día tienen (pérdida de control por parte de los agricultores de sus cosechas, hibridación con ejemplares no transgénicos e, incluso, paso a otras especies a través de retrovirus) o las que pudieran tener en un futuro y que aún escapan a la visión de los expertos.

Las iniciativas que van surgiendo, como la de La Cora, son encomiables. No debería perderse el contacto con el origen de aquello que consumimos, especialmente cuando hablamos de la alimentación. Solo así las decisiones que tomemos al respecto serán realmente comprometidas y sensatas. Me encantaría ver cómo trabajan allí, pero por lo que nos cuentas su labor es enriquecedora a todos los niveles: desde el alimenticio al de educación vecinal e integración con la comunidad.

En cuanto a las especies y cómo se han ido extendiendo a lo largo y ancho del planeta dando lugar a diversas subespecies (razas) adaptadas a cada región, a día de hoy la rapidez con la que se producen los desplazamientos humanos y, con ellos, los de las propias variedades locales, está dando al traste con adaptaciones que han llegado tras milenios de selección por parte de los pueblos. Uno de los lados oscuros de la globalización, sin duda.

Un abrazo.

Train dijo...

Azote, me parece que no quieren prohibirla exactamente, se trataría de que tengas tus hierbas por ejemplo, pagando a una farmacéutica que ¡¡gracias a dios!! te dirá en un claro etiquetado, tras costosos experimentos realizados por reputad*s científic*s, que las dosis encapsuladas de sus componentes activos son los adecuados para tus dolencias. Me gustan los documentales y mucho, si recuerdas el nombre lo veré.
Trotalomas, pues no descarto organizar una excursión a la Cora para el otoño, a ver si contacto con ellos de alguna forma.
Y el taller de germinados (ejem) ¡os habría gustado!.
Dobles abrazos

Homo libris dijo...

Train, si organizas la visita cuenta, a priori, con nosotros. Si no surge un imprevisto como con el taller de germinados (manda narices, más de un mes esperándolo y al final se tuercen las cosas :( ) allí estaremos.

Un abrazo.